Dos hijos. Uno mayor que aún se alimenta de tu leche y otro en camino. Miles de dudas y miedos . Pero si hay algo a lo que no debes temerle es a tu cuerpo y su capacidad perfecta de funcionar. ¿Qué hacer? Dejar que todo fluya. Si eres pro lactancia materna, debo decirte que no hay de qué preocuparse porque así como el corazón se expande en amor y no se divide, la naturaleza comprende al cuerpo materno y le otorga un verdadero regalo:  la oportunidad de seguir alimentando a sus crías por igual. Aquí nadie debe destetarse, a menos que tú y por las razones que creas necesarias, así lo decidas. Tampoco nadie debe criticarte. Es una determinación muy personal. Pero si decides continuar, debes tener la firme convicción de que sí se puede. No estarás exenta de problemas o dificultades, pero alimentar a dos, es más que posible. Bienvenida a la lactancia en tándem.

Recomiendo de todas maneras, una red de contención, alguien, ojalá cercano a ti y de mucha confianza, que te apoye en las otras labores del hogar y porqué no decirlo, te de aliento cuando lo necesites. Lo primordial es tener tranquilidad para que todo marche bien.

Lo primero será conocer tu cuerpo. Él te dará las pautas para que logres la anhelada lactancia materna exclusiva en comodidad. Debes tener confianza en ti, en tu capacidad de mujer-madre-perfecta capaz de entregar el mejor alimento del mundo a sus hijos.

La leche se adapta. Al recién nacido no le faltará nada, pues la naturaleza comprende que él es prioridad. De hecho cuando el bebé nace, nuevamente te saldrá calostro. Y pues bien, el más grande saldrá beneficiado de todos modos, ya que dicho de una manera coloquial, se “vacunará” de nuevo. Y, algo muy importante, la lactancia en tándem no favorece el contagio entre hermanos. Es mas, como la madre comparte la inmunidad con sus hijos, el más pequeño se fortalece para enfrentar los virus o bacterias que porta el más grande.

De a poco debes ir organizándote con las tomas. Es posible que el más grande quiera mamar cada vez que lo haga el más pequeño y/o lo haga con más frecuencia, lo que no es ninguna amenaza para el más chico, no le “quitará” la leche. Deberás ser paciente, sí, pero cómo ves amamantar a dos es totalmente posible. Lo que sí es fundamental para una lactancia en tándem exitosa, que como madre seas sincera contigo misma y no te exigas más de la cuenta. Recuerda que ahora hay dos seres humanos que dependen de ti. Será normal sentirse cansada y desgastada emocionalmente, pero tendrás que aprender a conocer tus límites para que tu lactancia y vida maternal no se transformen en un problema y, por el contrario, sea una etapa que, con el pasar de los años, recuerdes con mucho cariño.

Sea cual sea la decisión que tomes, tus hijos sabrán que lo hiciste con mucho amor y pensando siempre en su bienestar.

Amamantar en tándem: el regalo de la naturaleza
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