Si acabas de ser mamá y tu hijo tiene continuos despertares que no te dejan dormir bien, te entregamos estas seis medidas de higiene del sueño que, aplicadas desde el nacimiento, serán de gran ayuda para evitar que eso le siga pasando a tu bebé.

Eso sí, si estás leyendo estas líneas con esos ojos ojerosos y esperando ver una fórmula mágica, puede que la respuesta te decepcione porque no hay una solución instantánea a esos despertares continuos de tu retoño. Una buena higiene del sueño aplicada desde el nacimiento es fundamental.

Los bebés se despiertan muchas veces por la noche. Durante los primeros meses de vida lo hacen para cada toma, porque aun no distinguen entre el día y la noche, y luego suelen espaciarse un poco más, pero durante todo su primer año de vida los despertares serán múltiples.

Eso sí, con el paso del tiempo y de unas buenas rutinas podemos ayudar a reducirlos hasta que su proceso evolutivo haga el resto y duerman del tirón. María Angustias Salmerón, pediatra y autora de “Criar sin complejos”, recuerda que lo más importante es que el sueño sea reparador para el niño, para que no esté cansado durante el día. Para lograrlo, propone una serie de medidas de higiene del sueño que aplicadas desde el nacimiento, serán de gran ayuda:

1. Tener un horario fijo para dormir

Todo bebé tiene que tener una hora establecida para acostarse que debe ser entre las 19.30h y las 21h. “Es uno de los factores que más influye en el aumento de los despertares o en la aparición del insomnio de conciliación, que se les ‘pase la hora’ y se sobreexciten”.

2. Acostumbrarle a rutinas antes de acostarse

Ayuda al bebé a relacionar una rutina con su hora de acostarse. El padre y la madre pueden tener cada uno una diferente –cantarles, un baño, un masaje…- pero deben realizar siempre la misma rutina para no desconcertar al niño.

3. Hábitos de alimentación

No es cierto que cuanto más coman, más aguantarán entre toma y toma. Si están demasiado llenos estarán incómodos y les costará conciliar el sueño. Sí que es cierto que los niños lactantes se despiertan menos que los que se alimentan con biberón.

4. Dormir la siesta

Dormir la siesta es importantísimo en sus primeros meses de vida, y esto no les hará dormir menos por la noche. Hasta los 8 meses suelen realizar tres siestas durante el día y se van reduciendo hasta suprimirse a los tres años, cuando empiezan el colegio.

5. Que duerman las horas suficientes

Hay que controlar también el número de horas que pasa el bebé durmiendo –por la noche y durante las siestas-. En sus primeros meses se pasan durmiendo entre 12 y 16 horas; entre el año y los dos años entre 11 y 14 horas; de tres a cinco años se reduce a 10 o 13 horas; hasta los 12 años entre 9 y 12 horas y los adolescentes necesitan de 8 a 10 horas para estar descansados física y mentalmente.

6. Realizar actividades relajantes

Aquellas actividades que realicemos con nuestro pequeño antes de acostarlo influirán directamente en su descanso. Hay que optar por actividades relajantes, así como evitar el uso de pantallas –celular, televisión, etc.-, para no sobreestimular al bebé.

Cómo controlar los despertares de tu bebé
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