Contracciones después de dar a luz: los famosos entuertos


Llevaba un par de horas desde que había nacido mi hija, la estaba amamantando y sentí una contracción. La dejé pasar, pero vino otra y otra. Luego, en la siguiente toma de mi pequeña, sentí nuevamente las contracciones, eran fuertes, no como las de parto, pero intensas. Estoy loca, pensé. Le pregunté a la enfermera y me dijo: “tienes un entuerto”. Quedé igual o peor de desconcertada. No entendía qué pasaba. “¿Me lo habrá dicho de manera coloquial?, ¿habrá usado un modismo?, ¿qué es un entuerto?” Y no fue hasta el otro día cuando me visitó mi ginecólogo, que supe de qué se trataba. Yo muy angustiada le expliqué que me dolía el útero cada vez que daba pecho y sentía que los órganos se me corrían de un lado para el otro. No estaba muy lejos de tener razón. Pues el doctor me explicó que los famosos entuertos son espasmos o calambres que se provocan en el útero porque éste empieza a volver a su tamaño normal. Y el dolor se puede intensificar al momento de dar pecho al bebé, ya que con la succión se libera oxitocina y eso provoca las contracciones. Ahora bien, la bibliografía médica dice que los entuertos son buenos y esperables, porque si el útero no se contrae los vasos sanguíneos quedan abiertos y puede existir una mayor hemorragia post parto.

En las primerizas el dolor no debería ser tan fuerte e incómodo, sino más bien sentirse como un dolor de menstruación. No obstante, con el segundo y los posteriores embarazos, el dolor es mayor ya que el útero necesita más fuerza y por ende más contracciones para volver a su tamaño normal, ya que el tejido está más blando. Lo mismo pasa con los embarazos gemelares, donde la matriz debe expandirse más.

Los entuertos pueden durar alrededor de una semana y van de más a menos. Aunque por supuesto, cada cuerpo es distinto. Siempre hay que estar atenta a las señales, como por ejemplo, si duele mucho, si ha pasado mucho tiempo y continúan o si hay mucho sangramiento.Es recomendable jamás aguantar las ganas de orinar, ya que una vejiga llena no permite que el útero se contraiga y puede incluso desencadenarse una hemorragia.

Como vez, el dolor no se termina al dar a luz, pero es parte del proceso fisiológico que vive el cuerpo de la mujer y nada tan insoportable que, con la felicidad de tener a tu bebé en brazos, no puedas sobrellevar. Lo importante es siempre estar informadas y conocerse, para saber cuándo pedir ayuda y saber a qué atenerse.

4.95/5 (19)

Te gusto?