Si bien las tribus como tal se remontan a los pueblos originarios o primitivos, hoy está más en boga que nunca eso que llamamos: “criar en tribu”. Y, desde mi punto de vista, no es por moda, sino por necesidad. Antes, y no hace tanto, las niños crecían viendo como las mujeres de su familia criaban ayudándose entre sí. Y es que cuando una mujer se convierte en madre, necesita ser cuidada, protegida, mimada. La tribu, entonces, tiene el objeto de cuidar al cuidador; hacerle cariño, enseñarle, apoyar a la madre en todo sentido.

Hoy, las cosas han cambiado; nuestra sociedad ha cambiado. La vorágine del mundo actual hace que todo sea más rápido y de alguna manera nos hace desprendernos de todo, incluso del núcleo familiar. No es mi caso. En las mujeres de mi familia, sin pedirlo, encontré mi tribu. No obstante, me di cuenta que aunque las mujeres tengamos muchas diferencias, todas necesitamos esa contención para criar, y no todas encuentran ese apoyo en casa. Y, por mucho que el mundo cambie, las mamás necesitamos contar con una red que acompañe y muchas veces también, nos proteja. Es por eso que hoy surgen las “tribus virtuales”.

En la actualidad las redes sociales brindan ese maravilloso espacio para “hacer tribu”, que no es otra cosa que compartir experiencias con otras madres, acompañarse y aconsejarse. Virtualmente quizás ese proceso no es tan tácito, sin embargo, se puede generar una linda alianza, que también puede suponer encuentros y dinamismo.

Antes de ser mamá jamás oí hablar de la tribu (mucho menos imaginé su importancia)Pero, nacida mi hija, aquí me tienen, formando mi propia tribu. Siento que todas de alguna manera tenemos el deber de acompañarnos. La frustración, las alegrías, los miedos, las incertidumbres…son tantas las emociones y sensaciones que se viven siendo madre; es muy difícil vivir este rol en soledad. No creo que sea más fácil, pero haciendo tribu te vas dando cuenta que no eres la única a la que le pasa tal o cual cosa; te das cuenta que hay millones de madres viviendo lo mismo y que tienen las mismas inquietudes que tú. Volver a lo primitivo, volver a criar en compañía, volver a lo natural de cuidar y ser cuidada. La crianza puede ser mucho más dulce si contamos con esa tribu que acompañe, contenga, empatice, no juzgue y enseñe.

¿Tú tienes tu propia tribu? Atrévete a buscarla si no. Todas tenemos el derecho de criar en compañía. Se siente mucho mejor.

Criar en compañía: la importancia de la Tribu
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