“Cuando camine, cuando coma solo, cuando deje los pañales, cuando vaya al jardín”… ¿Quién no se ha excusado pensado así? El problema, creo, se genera cuando nos perdemos en la ansiedad que nos provoca el futuro y nos pasamos la vida pensando que ya pasará tal o cual cosa o, peor aún, idealizando ese momento en el que volverás a “ser la de antes”‘.

¡Y nos pasa a todas! Todas alguna vez extrañamos esa vida de antaño o anhelamos un futuro sin tanto desvelo. Bajo mi óptica es mucho más sano vivir el presente con amor, paciencia, tolerancia y respeto. Difícil, pero no imposible.

A veces el cansancio, los desvelos y esas opiniones que no pediste, pueden hacerte dudar y transformarte en protagonista de una tortura que no es tal. Porque, déjame decirte, la maternidad no es sinónimo de esclavitud y todo depende de cuan realista seamos con nosotras mismas y la capacidad que tengamos de aceptar y reconocer esta nueva vida de mujer-madre, sea cual sea la circunstancia en que nos tocó o elegimos vivirla.

Cada experiencia es distinta y única y debemos aprender a amarla y respetarla por sobre todas las cosas. No hay que olvidar que la infancia vuela y es muy importante en la vida del ser humano.

Por eso, hay que vivir el aquí y el ahora concentrados en lo que nos hace felices: ver sonreír a nuestros hijos, verlos despertar cada mañana, observar sus logros, secar sus lágrimas, enseñarles lo que está bien y lo que no…ser madre a fin de cuentas. Hay que atender cada etapa con solidaridad; por ellos y por nosotras.

Hay que entender que el tiempo sí pasa rápido y que las cosas que hacías antes de ser mamá puede que las vuelvas a realizar en un tiempo más o, puede ser que se transformen en otros quehaceres que te llenarán el corazón de igual forma.

Y es que hay que asumir que desde que nos convertimos en madre, jamás volveremos a ser las mismas; desde ahora existe un ser humano al que amamos incondicionalmente y que depende en lo absoluto de nosotras. Eso, hace la diferencia. Y, ¿crees que es algo negativo?, por supuesto que no.

La maternidad es maravillosa. A veces puede que nos sintamos superadas, pero te prometo que si pones atención, son más los momentos felices que los días grises.

Hay que intentarlo. Todos los días tenemos la nueva oportunidad de vencer los obstáculos y no dejarnos llevar por esa terrible ansiedad que provoca el pensar en lo que vendrá, o sumergirnos en la peligrosa nostalgia del pasado.

Podemos empezar por dejar a un lado tanto cuestionamiento o la prisa por volver al trabajo o a nuestro peso de antes. Podemos empezar por disfrutar más los besos de nuestros hijos; cada despertar nocturno; cada cambio de pañal. Y es que más temprano que tarde irán al baño sólos, no tendrán miedo por la noche y no aceptarán tan fácilmente los besos de mamá.

¡La vida con nuestros niños es ahora!, no la desaprovechemos con nostalgias o ansiedades. Lo mejor no está por venir…lo estamos viviendo; sólo debemos tener los ojos bien abiertos. Vive la maternidad hoy día y ¡elige vivirla en presente!

La maternidad es hoy: ¡Elige vivirla en presente!
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