Si estás embarazada de tu primer hijo quizás te preguntes si sabrás cuándo estés por parir. Como nunca lo has vivido antes no sabes qué se siente o cómo debería ser. Y digámoslo, las películas no son la mejor guía. El parto debería llegar entre la semana 38 y la 41, mientras no sea prematuro, en cuyo caso se producirá antes. Por eso, si tienes síntomas de parto dentro de estas semanas, es probable que se venga.

¿Cómo reconocer las contracciones?

Un par de semanas antes de que se produzca el parto podrías sentir contracciones. Debes estar atenta, pero tranquila. Serán suaves, irregulares y cortas. Estas contracciones indican que tu cuerpo se está preparando para la llegada del bebé. Las contracciones harán que el cuello del útero se ponga más blando y se ensanche.

Coméntale a tu ginecólogo cuando las sientas. Si son molestas relájate y respira despacio. Evita además los movimientos bruscos y el estrés.

Romper aguas

Seguro lo escuchaste en cientos de películas. Acá ya se viene el parto en serio, debes recoger lo que necesitas para la llegada del bebé y partir al hospital con calma. Lo normal es que aún tengas algo de tiempo. ¿Cuándo debes ir al hospital de manera urgente? Si el agua es de color oscuro o anormal o si aún falta para la fecha establecida de parto.

Las contracciones de verdad

La mayoría de las veces el proceso del parto comienza con las contracciones. Sabrás que son “las de verdad” porque serán regulares y cada vez más intensas. Primero sentirás una molestia (como los síntomas prementruales) que se irá haciendo más fuerte hasta llegar a ser dolorosa. Se irán produciendo en intervalos cada vez más cortos. Debes ir al hospital cuando se produzcan cada 10 minutos y duren unos 30 segundos.

En la clínica todo puede pasar. Desde tener un parto muy rápido hasta uno que lleve varias horas. Depende de cada mujer, aunque en partos primerizos suele tardar más. Sigue todas las indicaciones que te den los profesionales.

La pérdida del tapón mucoso

El tapón mucoso es una sustancia gelatinosa y blanquecina que cierra herméticamente el orificio cervical, protegiendo al bebé de infecciones. Puede expulsarse desde unos días antes hasta pocas horas antes del parto. Incluso podrías ni notarlo. Si te das cuenta no te alarmes, no pasará nada y deberás esperar el parto tranquila. Solo es recomendable que cambies los baños por duchas.

Unas semanas antes del parto ten todo listo y preparado. Las cosas del bebé y las que tú necesitarás para ir al hospital. Más vale tener todo listo con harta anticipación que estar a última hora haciéndolo, seguro olvidarás algo.

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