Una de las cosas que conocí al ser mamá y que me encantó, no sólo por los beneficios para el bebé, sino que por la conexión que aún me brinda con mi hija, fue el porteo; que no es otra cosa que llevar a tu hijo bien pegadito a ti, cual “mamá canguro”…corazón con corazón. Es una práctica que lleva de cientos de años y trasciende diferentes culturas. A continuación todo lo que debes saber…

Posición de “ranita”

Lo primero y antes de pensar en un fular o una mochila, es tener claro que el porteo ergonómico significa transportar a tu bebé respetando la fisiología y fisionomía, tanto del niño como del adulto.
Cuando llevas a tu bebé sobre tu cuerpo, debes respetar su posición de “ranita”, vale decir, mantener su columna en C y sus rodillas más arriba que su colita.

Debes saber también que su cabeza queda a la altura de tus besos y que sus vías respiratorias siempre están despejadas.

Un mundo de beneficios

El porteo estimula los sentidos del bebé, ayuda en su desarrollo neurológico, otorga calma y logra que el bebé llore menos y duerma mejor. También le brinda sensación de seguridad y disminuyen los cólicos. Y por su parte, a la mamá le favorece con la lactancia materna, ya que al tener al bebé tan cerca se segrega más oxitocina y eso ayuda en la bajada de la leche.

Y, para mí lo más importante es que fortalece el vínculo, ya que estás en contacto continuo y directo con tu hijo y esa relación estrecha es placentera para ambos.

A considerar…

La oferta es mucha tanto para fulares como para mochilas. Lo importante, además de tu presupuesto, es que sea cual sea la opción que elijas, tú te sientas a gusto, porque créeme, lo usarás la mayor parte del tiempo. Y es que, además de esa maravillosa conexión mamá-bebé, te aporta bastante libertad al dejar tus brazos libres.

Fular

Lo encuentras desde los 15 mil pesos aproximadamente. Existen fulares de algodón elasticados y semi-elasticados. También los hay de tela rígida, como el lino. La ventaja de los fulares es que son muy cómodos y las telas soportan bien tanto el frío como el calor.

No obstante, para el invierno siempre es recomendable usar otra capa de ropa encima del bebé, como un chaleco grande o un abrigo, ya que la tela no lo abrigará lo suficiente.

De todas maneras en el comercio encuentras capas, especialmente diseñadas para aquello.

Existen fulares de todos los colores y los hay incluso con hermosos diseños estampados.
Debes considerar que los fulares se atan con distintos tipos de nudos, dependiendo de tu comodidad y el peso/edad del bebé.

Y para su uso correcto siempre debes respetar la posición de ranita del bebé y que éste tenga despejadas sus vías respiratorias, por lo que no debes exagerar en la tirantez del fular. Dependiendo del nudo que elijas y la edad de tu bebé, puedes portear adelante, en tu espalda y/o en la cadera.

Se recomienda el uso del fular desde recién nacido hasta los 14 kilos aproximadamente, pero esto último va a depender de tu contextura física y del uso que le des.

Un dato importante es que se puede amamantar sin sacarte el fular. Para ser honesta, yo jamás lo logré. Pero, debes informarte bien para hacerlo. Hoy, generalmente, las tiendas tienen asesoras que te guían a la hora de adquirir un fular, para lograr un porteo exitoso.

Algo a considerar y que yo lo veo como una desventaja, es que cada vez que debes ponerte el fular, la tela queda arrastrando en el suelo, no hay cómo evitarlo, por lo que deja de ser tan fácil y cómodo, sobre todo cuando te toca estar fuera de casa. Me ha pasado un par de veces estando en la calle (no salgo sin mi fular) y no tengo cómo evitar que la tela simplemente limpie el suelo.

Mochila

Básicamente los beneficios son los mismos que el fular. Lo que sí varía es el precio, ya que hoy día el mercado tiene una gran variedad, desde diseños con distintas telas y confecciones, hasta las diferentes etapas. Por lo mismo, sus precios son un poco más elevados.

Puedes encontrar mochilas desde los 32 mil pesos aproximadamente. Y, como generalmente están diseñadas para ser usadas por tramo, debes tener un mayor presupuesto a la hora de optar por una.

Una gran ventaja que tiene la mochila es que puedes ponértela y sacártela con más facilidad que el fular, pues en vez de una tela enorme que te envuelve, con la mochila simplemente debes abrochar y/o desabrochar. Y también facilita la lactancia.

Están diseñadas para que puedas ajustar los tirantes y poder amamantar sin problemas. Y, generalmente se pueden usar tanto adelante como en la espalda. Yo no he probado la mochila, sin embargo, voy por ella, pues mi hija pesa poco más de 13 kilos y el fular ya no me sirve como antes.

Si bien la sostiene y “acurruca”, me es muy difícil colocarla y estoy sintiendo mucho más su peso, así que llegó la hora de comenzar el porteo en una mochila ergonómica, que cabe destacar sirve hasta los 4 años del niño aproximadamente.

Ahora, le decisión es tuya. Lo más importante, sea cual sea tu elección es que el porteo DEBE ser ERGONÓMICO. Lamentablemente, el mercado sigue ofreciendo “mochilas colgonas”, que lo único que hacen es facilitar el transporte del bebé, pero no le otorga beneficio alguno.

Así que debes saber que JAMÁS es una opción, por económicas y llamativas que parezcan. Al llevar a tu bebé en una “mochila colgona” el peso del cuerpo recae en sus genitales; fuerza su columna al mantenerla rígida -lo mismo que sus caderas-y; sus piernas al quedar “colgando” se golpean con las del adulto.

Además, al no repartirse el peso del bebé correctamente, puede ocasionar problemas en la postura de mamá. ..
Ya sabes, a portear se ha dicho…¡corazón con corazón!

Porteo ergonómico: ¿Fular o mochila?
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