Post parto: cómo ser feliz con tu nuevo cuerpo

Con la explosión de redes sociales donde todo el mundo muestra su realidad, me pasa que últimamente me he mareado viendo tanta “mamá fitness” mostrando su figura post parto, recuperada en tiempo récord. Cosa, a mí modo de ver, un tanto alejada de la realidad. Y creo que está bien querer ponerse “en forma”, pero hay que tener cuidado con la manera en qué promovemos o hacemos las cosas. Hay que recordar que en el post parto se vive un estado de gran vulnerabilidad, por lo que el sólo hecho de compararse puede ser muy dañino.

Por supuesto que después de un bebé, el cuerpo cambia. Hay mujeres que se recuperan más rápido porque las ayuda la genética y otras, por ejemplo, a las que le juega en contra la ansiedad y se demoran un poco más en volver al peso deseado. Sea cual sea el caso, considero que lo primero es darse el tiempo para reconocer que ya nada es como antes. Todo ha sufrido modificaciones… Y así como la piel se estira y sufre una transformación que puede dejar secuelas, la mente también lo hace. Y es aquí donde quiero detenerme. Lo primero que deberíamos hacer, más que matarnos por adelgazar y subirnos a la pesa todos los días, es buscar instancias de tranquilidad y encuentro, donde aflore el amor propio para que- así como te enamoras de ese pequeñito ser- también lo hagas de ti y reconozcas a esta nueva mujer. Una vez, más o menos listo eso, creo que es el momento de dar el siguiente paso.

Pintarse las uñas mientras el bebé duerme, escuchar música, tejer, leer un libro, pintar mandalas, seguir una coreografía de baile frente al televisor, son cosas simples y que pueden ser de mucha ayuda. Lo más importante, mientras le damos espacio al cuerpo a que se recupere, es quitarle peso a la mente. Son muchas las nuevas preocupaciones de una mamá, como para más encima dejarse llevar por, a veces la autopresión, de verse físicamente igual que antes o, pero aún, verse “igual de regia que la amiga”. Está bien hacerse cargo de aquello, pero en su debido momento y no exagerar. La clave está en aceptarse. Con calma, con paciencia, con amor y respeto por uno.

Si no nos gusta lo que vemos en el espejo, claro que debemos ocuparnos, pero no pre-ocuparnos. Dimos vida y eso no puede pasar inadvertido.

Ya volverás a sentirte bien contigo misma y, será cuando menos lo imagines, pero debes aceptarte y amarte y entender que ha habido un gran cambio.

Con esto, no quiero promover la obesidad ni el sedentarismo, muy por el contrario, lo que busco es mamás felices, sin presiones ni exigencias por ser o parecer perfectas. Ninguna es mejor o peor por unos kilos de más o por unos kilos menos. Si una mamá recuperó su peso a los 10 días de dar a luz, no quiere decir nada. A ti quizás te tomará meses. A tu amiga quizás le tome un año. Todas somos distintas y tenemos distintos tiempos.

Seamos felices, que para nuestros hijos, eso es lo más importante. Y ellos no juzgan nuestra apariencia, porque para ellos somos perfectas.

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