Yo sí, mucho. Más de lo que imaginé. Es que una cosa es opinar sin ser madre y otra opinar con tu bebé en los brazos. Un mundo de diferencia. Y no es que cambie tu forma de ser, pero desde que traes a un nuevo integrante a la familia, cambia todo; los juicios que antes pudiste emitir sin tanta empatía, hoy los razonas más y le pones más cariño y compasión… Como dicen por ahí: “otra cosa es con guitara”. Tal cual. Hoy día yo me veo defendiendo lo que antes jamás imaginé y es ahora cuando comprendo que cada ser humano “es y hace” de acuerdo a su experiencia de vida. Siempre he postulado esto último, no obstante, ahora tiene mucho más sentido. Ver las cosas con ojos de mamá no te hace mejor persona, sólo intento decir que es muy fácil caer en la tentación de juzgar sin si quiera ponerte en los zapatos de la otra persona.

Hoy, me he mordido la lengua no una, sino que muchas veces. Y para que me crean hice una lista, cuyo único objetivo, más allá de redimir mi pecado, es mostrarles que todas nos equivocamos y que si vas opinar, lo hagas primero pensando en qué pasa detrás de esa decisión y quién está detrás de ese acto. Las madres amamos incondicionalmente a nuestros hijos y casi todo lo que hacemos, lo hacemos motivadas por el profundo amor que sentimos y por mantener su bienestar. Aquí va lo prometido:

Antes critiqué la lactancia materna “exhibicionista”. No entendía por qué las mujeres no se tapaban los pechos para alimentar a sus bebés. Hoy, le doy tetita a mi hija en cualquier parte, a cualquier hora, sin cubrirme nada y hasta fotografío el momento. ¡Viva la teta libre!, ¡viva la lactancia a libre demanda!

Antes critiqué a las que usaban el coche hasta en el transporte público. Me molestaba que ocuparan tanto espacio. Me preguntaba si no sería más fácil cargar al niño en los brazos. Hoy, si bien lo que más uso es el fular, si tengo que tomar el metro para un viaje largo, por ejemplo, no dudo en subir a mi hija a su coche y partir a donde sea. Porque convengamos que a veces los pasajeros no son muy gentiles y si no hay asientos desocupados, aunque vayas con tu bebé colgando, no son capaces de cedértelo. Pero antes no pensé en eso…no. Y cabe decir que también uso el coche para ir al supermercado o al mall.  Cien por ciento comodidad para mamá e hija. Si la pequeña se duerme, los brazos de mamá descansan, pues el coche se transforma inmediatamente en una cómoda camita portátil. ¿Qué mejor?

Antes critiqué a las madres que se quejaban de cansancio. No lograba entender por qué reclamaban, pensaba que era casi hablar mal de sus hijos, “¿les estorban?”, pensaba. Qué falta de empatía la mía. Hoy, no hay día en que no me canse hasta el extremo. Me siento bendecida y afortunada por poder criar yo a mi hija, porque es lo que elegí. Pero jamás me había sentido tan cansada; correr todo el día detrás de una personita, que entre medio debe alimentarse, jugar, aprender, cambiarse los pañales; que además llora, hace pataletas, se enferma, se frustra, no es nada fácil. Hermoso pero complejo.

Antes critiqué a las mamás que dejaban a sus hijos “encargados” para salir solas y distraerse. Si bien, esto no es una práctica habitual en mí, he sentido esa impetuosa necesidad de hacerlo un par de veces. No es que mi hija me estorbe o no quiera permanecer a su lado, es sólo que a pesar de haber optado por ser una madre 24/7, uno también merece un espacio de distracción, aunque sea un par de minutos, un día, una vez al mes. Cada mujer es un mundo y todos manejamos tiempos y sensaciones distintas. Algunas necesitan “escaparse” más, otras lo necesitamos menos. Como sea, todas tenemos ese derecho. Hoy lo comprendo así. No nos hace peores mamás el querer estar un rato sin nuestros retoños.

Como ven, me he mordido la lengua en más de una oportunidad. No me siento orgullosa en lo más mínimo, pero compartirlo me libera y me entrega la oportunidad de aconsejarte a ti que quizás, en más de una ocasión has sido dura con el resto y has enjuiciado sin saber a ciencia cierta que es lo que le pasa o piensa esa mujer, para tomar tal o cual decisión.

Podría seguir con mi lista, pero a mi favor, lo dejo hasta aquí.

¿Te has mordido la lengua ahora que eres mamá?
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