Hasta en el ascensor de mi edificio me ha tocado responder esta pregunta. Es que la gente no se conforma. Si ven un hijo, quieren ver dos y si ven dos, te preguntan por el tercero.

Y así suma y sigue. Pero creo que es una conducta propia del ser humano hacer y hacerse tantas preguntas. No creo que tenga que ver sólo con la maternidad.

Cuando estás saliendo con alguien, de inmediato surge la interrogante de cuándo serán novios y -cuando ya lo son- que cuándo se casarán. Y si se llegan a casar, no acabas de irte de Luna de Miel, cuando ya quieren saber si pronto serán papás…

Y bueno, como la mayoría de los matrimonios trae un bebé al mundo, es “justo” también que llegue el hermanito, ¿no? Y como éste es el tema que nos convoca, aquí me detengo.

¿Que hay si respondo que no habrá hermanito?… o al menos no por ahora… Me ha pasado que me ponen cara de espanto y también me han tildado de egoísta.

Yo no sé si sea para tanto, creo que la gente exagera un poco. Pienso que ésa es una decisión que recae única y absolutamente en la pareja y que nadie tiene el derecho de refutar.

Mi hija tiene 1 año 8 meses y no se me pasa por la cabeza traer otra criatura al mundo. No ahora, ni el próximo año.

Claro está, que todo puede pasar y si así fuera, bienvenido sea, no obstante, me gustaría disfrutar mucho tiempo más el ser mamá primeriza. Quiero disfrutar a mi hija lo que más pueda.

No es que con un hermanito no pueda hacerlo, es sólo que quiero darle lo mejor de mí de manera exclusiva ¿Está mal pensar así? Me lo he cuestionado. Y pensando en la idea de un hermano, saco cuentas y si es que llegara a decir que sí, lo veo mucho más adelante, cuando mi niña haya cumplido algunas etapas; no antes de unos 4-5 años. El “problema” es que estaré bordeando los 40…

y si bien hoy la maternidad se ha aplazado y la ciencia y tecnología nos acompañan, siento que no estaré tan vital como ahora. Quizás son miedos infundados, pero no por ello, menos importantes.

Cabe destacar que el ser madre 24/7 incide cien por ciento en mi decisión. Ejercer el rol de madre a tiempo completo conlleva un montón de circunstancias que me hacen pensar de esta manera.

Una de ellas es el tiempo y dedicación hacia tu retoño. Es una labor ni tan compleja pero muy demandante y cansadora.

Porque hay que decirlo, ser mamá cansa, es sacrificado y a veces ingrato. Se viven momentos maravillosos, pero también se viven instantes llenos de miedo y cansancio.

Ser mamá es un regalo, definitivamente. Mi hija es lejos lo mejor que me ha pasado en la vida, pero es una gran responsabilidad que no cesa y, por ello, creo que si uno tiene aunque sea un par de dudas, está bien postergar la venida de otro hijo.

Yo me siento viviendo una nueva vida. Claro que sí. Aprendiendo a criar y a conocerme en este rol de madre.

Me gusta, me apasiona. Pero, por ahora soy enfática: ¡no más hijos! Es posible que cambie de opinión con el pasar del tiempo. Tal vez en unos meses, en un par se años.

Tal vez cuando mi hija entre al jardín y vea que muchos de sus compañeritos tienen hermanos ¡Quien sabe!… pero, por ahora el hermanito está en pausa. Mientras tanto disfruto a mi hijita lo que más puedo e intento día a día darle lo mejor de mí.

Y tú, ¿estás pensando en el hermanito?

Y el hermanito… ¿cuándo?
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